domingo, 20 de abril de 2014

Introducción a «Peribáñez» y «Fuenteovejuna».

Peribáñez y el comendador de Ocaña, ambientada en el siglo XV, retrata el idílico matrimonio y vida en común del próspero y ambicioso joven campesino Peribáñez y su amada Casilda, más las tentativas del señor feudal por seducir a la esposa. Al mantenerse Casilda impertérrita ante las lisonjas, el comendador nombra a Peribáñez capitán y lo envía a combatir en la lejana guerra del rey. Penetra de noche en su casa y trata de tomar a Casilda, si es necesario por la fuerza, pero, conociendo sus intenciones, Peribáñez regresa a tiempo de impedir la violación de Casilda y la destrucción de sus vidas matando al señor. Su acción es posteriormente perdonada, aunque no condonada, por el rey; se le nombra capitán de pleno derecho y se le envía a luchar en la campaña de Granada.

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Fuenteovejuna también trata de las relaciones entre el honor y el noble origen, presentando una agresión sexual en el contexto de las relaciones entre clases. No obstante, en este caso el conflicto no consiste en el juego del ratón y el gato que protagoniza el comendador en Peribáñez, sino en una abierta confrontación desde el principio entre un señor brutalmente depredador y todo el pueblo de Fuente Obejuna, al que tiraniza en nombre de sus derechos señoriales; la tensión no la crea tanto el cómo pararlo sino el quién lo hará. La conciencia de impotencia y temor del pueblo va implícita en el mismo nombre: fuente de ovejas: los hombres están emasculados, casi deshumanizados, por el grotesco abuso de poder y de los privilegios que ejerce su señor, y es una mujer, Laurencia, quien finalmente los induce a actuar en el principal discurso de la obra. En nombre de la dignidad de la comunidad, los hombres y mujeres de Fuente Obejuna matan al comendador y, cuando son torturados en busca de la verdad por los hombres del rey, solo responden: «Fuente Obejuna lo mató».

(Melveena McKendrick: El teatro en España [1490-1700]. Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, 2003, pp. 92-93 y 95.)

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